La vocación mortal: El sacerdocio en México


La vocación mortal: El sacerdocio en México

por Chari de Dennis

Rev. Benjamin Flores (seudónimo) es un más católico para el cual el sacerdocio en México se ha convertido en una vocación muy peligrosa.  En el verano de 2016 el cártel de los Zetas amenazó a este cura de 35 años de edad.  Cristiano Hoy y El Centro Católico Multimedial (CCM) reportan más de 50 asesinatos de sacerdotes en México desde 1990.  Sacerdotes mexicanos están atrapados en el fuego de violencia del tráfico de drogas, pero la violencia se les dirige, en parte, por las limosnas en su cuidado y porque predican contra la injusticia y la violencia.  Ellos también peligran por su labor humanitario para migrantes de América Central que pasan por México y son utilizados como mulas de drogas.  Sacerdotes corren contra los intereses de dinero de la droga y el mensaje para ellos es claro: callar o morir.

Rev. Flores tiene por qué preocuparse.  En su estado natal de Veracruz 722 personas han desaparecidos desde enero de 2014.  Cinco sacerdotes han sido asesinados desde 2010.  El 27 de abril de 2010, le robaron a Rev. Florentino Carmona Méndez en la parroquia del Espíritu Santo y murió de múltiples contusiones.  La ejecución del Rev. Hipólito Villalobos Lima y Rev. Nicolás de la Cruz Martínez de la parroquia de San Cristóbal tuvo lugar el 29 de noviembre de 2013. Se utilizó un objeto afilado y asfixia. Un comando armado secuestró al Rev. José Suárez de la Cruz y Rev. Alejo Nabor Jiménez el 21 de septiembre 2016 en la parroquia Nuestra Señora de Fátima.  Después de ser torturado, sus cuerpos fueron encontrados al día siguiente.  CCM informa que de los ataques contra los sacerdotes y otras figuras de la iglesia en el país, el 44% implican el secuestro y la tortura, 35% implican robos en parroquias, 15% tartan con agresión en la calle, y sólo 6% se deben a causas desconocidas.  Los sacerdotes enfrentan extorsión y amenazas diarias por teléfono y mensajes escritos.

Los sacerdotes no son los únicos defensores de la justicia que están en riesgo del crimen organizado.  El NY Times informa que en México, “al menos 104 periodistas han sido asesinados desde el año 2000.”  El Comité de Protección de Periodistas ha documentado que en la última década 21 periodistas mexicanos han sido asesinados con impunidad total.  Mientras tanto la corrupción gubernamental y la falta de transparencia al nivel de la ciudad, del estado y federal por los investigadores dejan casos sin ser resolvidos.

En teoría, individuos o grupos que luchan por la justicia y los derechos humanos, tales como periodistas y sacerdotes, pueden hacer uso de varios recursos.  La Declaración de 1998 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los defensores de los derechos humanos busca protegerlos y apoyarlos.  La ley mexicana de 2012 para la Protección de los Defensores de los Derechos Humanos y Periodistas tiene como objetivo proporcionar medidas de protección.  El Ponente Especial de las Naciones Unidas sobre la situacion de defensores de derechos humanos puede solicitar al gobierno nacional que aplique todas las medidas apropiadas en nombre de un defensor.  La Comisión Interamericana de Derechos Humanos puede solicitar a México que adopte medidas de precaución.  La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en México investiga acontecimientos y hace recomendaciones al gobierno.  Sin embargo, preguntenle al  Rev. Flores el grado de confianza que tiene en alguna de estas medidas después de que se encontraron 250 cráneos humanos en Veracruz en marzo de 2017.

Para que su familia sepa que todavía está vivo, cada mañana él les manda memes alegres con oraciones cortas acompañadas de vibrantes gráficos.  Él prefiere no hablar sobre el trauma psicológico que siente. Pero en el fondo él sueña con emigrar a los EEUU o Canadá.  Por razon que su madre tiene su corazón malito, su padre ofrece la opinión que, “siempre ha habido cosas que suceden; sólo que ahora se oye de ellas más con los medios de comunicación social.”  Añade una risa nerviosa.

Tal vez un “Comité de Protección de los Sacerdotes” debe ser convocada por el Vaticano y los Archidiócesis de Los Ángeles y Veracruz para dar conferencias de prensa, alertar al mundo sobre las atrocidades, y hacer el gobierno mexicano responsable por procesar a los autores.  El Vaticano tiene poliza de gluten en el pan de la comunión.  Tal vez pueda redactar una poliza para salvar las vidas de sus sacerdotes.  Si no fuera corrupto en sí, el gobierno federal mexicano podría deshacerse de la influencia de cárteles en los departamentos de policía y ayuntamientos.  El poder real podría estar entre los consumidores estadounidenses, como ellos son los más grande consumidores mundialmente de cocaína y heroína colombiana.  Ellos podrian parar el sangriento mercado de billones de dólares.  En el mínimo, Trump podría llegar a ser más compasivo con los inmigrantes mexicanos que se enfrentan a una situación geopolítica de enormes proporciones que deja poco espacio para hasta el trabajo pastoral pacífico.

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